EL HISTORIADOR JUAN ISMAEL SANTANA SE REFIERE AL TÚNEL DE LAS LONGUERAS EN EL MARCO DE LAS JORNADAS SOBRE LA CULTURA DEL AGUA QUE SE DESARROLLAN EN LA CASA MUSEO LEÓN Y CASTILLO

22 oct 2013

El historiador Juan Ismael Santana aborda en la conferencia que pronuncia en el marco de las Jornadas sobre la Cultura del Agua que tienen lugar en la Casa Museo León y Castillo de Telde, la historia del denominado túnel de Las Longueras, en la isla de Gran Canaria, un sistema hidráulico singular tanto por su diseño como por su concepción, empleado para captar y transportar aguas superficiales procedentes de las avenidas invernales, y aguas subálveas o subterráneas.

Construido por la centenaria Heredad de Aguas de la Vega Mayor de Telde, dirigida a finales del siglo XIX y principios del XX por miembros influyentes de la política local y de la burguesía mercantil de la Isla, el objetivo de esta obra –según Santana-  “era aumentar el caudal de agua y su calidad, en el marco de una época caracterizada por la búsqueda desenfrenada por aumentar el rendimiento del cultivo de la platanera, que se exportaba al extranjero”.

Su proyecto faraónico tardaría 33 años en ejecutarse, y consistió en la canalización de todas las aguas que procedían de las alturas cumbreras, así como de minas y galerías por medio de un túnel o galería excavado en el duro basalto y estratos de un antiguo cáuce, en un recorrido de 3,6 Km, desde la zona conocida como Las Longueras, hasta Tecén, en el límite con el municipio de Valsequillo.

Según señala el historiador, “el túnel de Las Longueras se concibe como un sistema hidráulico mixto de 3.600 m. de longitud, para captar y transportar las aguas subálveas y superficiales, conformado por una galería  perforada en la roca basáltica que en ciertos tramos capta las aguas subálveas mediante galerías filtrantes situadas en los laterales y que cortan transversalmente el cauce. Esta conducción  se desarrolla en la margen derecha del barranco Real de Telde, de naciente a poniente, entre San José de Las Longueras y Tecén”.

El túnel de las Longueras se realizó mediante el empleo de técnicas mineras rudimentarias (pico y pala) para, adentrado el siglo XX, emplearse explosivos y máquinas perforadoras. “Es una variante interesante tanto por su diseño y concepción, pues carece de la tipología típica de las minas de agua, conformada por pozos o campanas de ventilación y posterior túnel filtrante”, dice el historiador.

Fue a principios del siglo XX y más concretamente entre  1902 y 1904, cuando la Comunidad de Regantes de la Vega Mayor de Telde se interesa por “la formación de un proyecto general para la canalización de las aguas del Heredamiento, desde la Cumbre de Valsequillo hasta la Vega de Telde,  trayéndolas por galerías, túneles y acueductos de argamasa hasta “Los Ríos”, comisionando para ello a Pedro del Castillo Manrique de Lara, Carlos Navarro Ruiz y al Presidente del Sindicato.

Santana señala que con ello, según los directivos de la Comunidad, se “reportaría ventajas considerables a todos los partícipes de la Comunidad, contribuyendo en gran manera al desarrollo de la agricultura y al comercio de la localidad, probando lo que antecede con el ejemplo dado por los partícipes de otros Heredamientos de esta Isla”. A estas consideraciones generales habría que añadir otras más precisas como evitar la pérdida excesiva del preciado recurso, bien por evaporación, infiltración en el terreno, robos de aguas o mal uso por parte de terceros. Este ideal se materializará a mediados del siglo XX, sostiene el conferenciante.

En 1930 culminaron las obras proyectadas en 1916 por Cayetano Arocena, interviniendo en 1927 Simón Benítez Padilla, quien realizó plano de ampliación de de esta conducción, pero sin llegar a representar el último tramo y conexión con la Mina de El Pastel.

Según explica Santana, “durante los años 30 los trabajos se orientaron a la compra de subsuelos en Hoyas de Manrique, Valle de los Nueve, El Pastel y Tecén y a la prolongación de minados superiores, como La Mina de El Pastel, hasta encontrarse con el túnel que venía de las Longueras. En septiembre de 1940 se materializó la conexión definitiva y el término de las obras  que duraron 33 largos años, durante los cuales la Heredad tuvo que salvar ciertos obstáculos, pero que tras vencerlos hizo realidad una vieja aspiración: la canalización subterránea de sus aguas”.

 

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