CASTELLANO REMEMORA LA HISTORIA DE LA HEREDAD DE AGUAS DE ARUCAS Y FIRGAS

23 oct 2013

Juan Alonso Castellano, vicepresidente de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, aseguró durante su intervención en el marco de las Jornadas sobre la Cultura del Agua que tienen lugar en la Casa Museo León y Castillo de Telde, que la institución que representa ha intervenido a lo largo de su existencia moral y económicamente en numerosísimos eventos sociales locales e insulares.

Entre las diferentes anécdotas que citó Castellano, recordó que la colocación del reloj adquirido al relojero de Las Palmas de Gran Canaria Arno Lucker por un importe de 1.690 pesetas, incluido montaje, en la torre de la Iglesia Parroquial se instaló con la finalidad de regular los riegos y para que los habitantes de Arucas tuvieran un horario fiel por el que guiarse. Desde entonces dicho reloj acompasa la vida ciudadana de los aruquenses iluminando su esfera sólo dos noches al año: la de San Juan y la Nochevieja.

“Así como la Heredad de Las Palmas tiene la primicia de su antigüedad y haber impulsado la primera obra hidráulica en la Isla, esta Heredad tiene la primicia de haber construido la primera presa de Gran Canaria.  El 23 de abril de 1899, se puso la primera piedra y se terminó,  a primeros de 1906. La Pinto II se terminó en 1933”, recordó el vicepresidente en su intervención.

Castellano explicó que antiguamente la Heredad de Arucas y Firgas no disponía de local social.  Por ello sus juntas  se celebraban en las casas de sus Mercedes, los Alcaldes de Aguas, en la Ermita de San Sebastián, en la plaza de San Juan o al aire libre. “A partir de 1875, constituidos ya los ayuntamientos constitucionales, se celebraron allí sus juntas, y se instaló en él la Secretaría de la Heredad y desde allí se realizaba el reparto de sus aguas”, señala. “Por fin se decide construir el local social en un solar de la finca “El Mirón”, cuya compraventa se efectúa el 26 de Mayo de 1908. El solar medía 559 metros y costó 12.865 ptas. El arquitecto fue Eduardo Navarro, que levantó un magnífico edificio de estilo modernista que hoy causa admiración a todo el mundo que lo ve y lo visita. Se terminó, en 1912, celebrándose la primera Junta, el 10 de Marzo de 1912”.

Promulgada la Ley de Aguas en 1866 tuvo la Heredad la oportunidad y necesidad de crear sus propias ordenanzas y a su vez designar su Junta de Gobierno, siendo su primer presidente Bruno González Castellano y Vice-Presidente Rafael Ponce Armas. De 1823 a 1866 fueron los Alcaldes Constitucionales, los que presidieron  las Heredades.

También Juan Alonso Castellano explicó que “hasta gran parte del siglo XIX, las aguas de la Heredad discurrían junto con las de Valsendero. A partir de 1869 todas ellas, así como acequias, cantoneras, albercones y fincas, quedaron definitivamente incorporadas, a la Heredad, por escritura otorgada el 6 de Abril de 1869”. 

Durante su amena conferencia el vicepresidente de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas explicó a los presentes curiosidades sobre las singulares denominaciones empleadas en las heredades y las relaciones que el reparto de bienes, tierras y aguas. Entre esos vocablos figuran las azadas y las dulas.

“La azada proviene de la antigua Andalucía y se calcula en unos 15 litros por segundo. Esta denominación tomó arraigo en Gran Canaria posiblemente por la influencia de los conquistadores de origen andaluz, ya que en otras islas las unidades de medida de aguas tienen otra nomenclatura”, dijo.

La dula es una voz árabe, que significa turno. “Trasladado a las aguas de las Heredades es el turno que le corresponde a cada propietario para recibir su caudal de agua para regar sus tierras. Dicho de otra manera, es el periodo de días naturales y consecutivos que transcurre para que el caudal de agua quede repartido entre todos los propietarios. La dula (el turno) de la Heredad de de Aguas de Arucas y Firgas es de 31 días”, recordó.

 

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