Granados González: “Ucrania demanda a sus dirigentes cambios para modernizar el país y acercarlo a la órbita económica, política y social de la UE”

13 abr 2016

El doctor en Ciencias de la Información e investigador asociado del Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior (INCIPE), Javier Granados González, ofrece el día 14 de abril, a las 19.00 horas, la cuarta de las conferencias programadas en el marco de la IX edición del Curso de Historia de las Relaciones Internacionales, que se desarrolla en la Casa Museo León y Castillo de Telde bajo el título ‘Europa Oriental tras el fin de la Guerra Fría’.  Granados González se referirá a los desafíos a los que se enfrentan los dirigentes de Ucrania frente a la resistencia que opone Rusia, a la que ha estado ligada durante siglos a dos imperios, el zarista y el soviético.

González hablará de una nueva Ucrania que busca alejarse de las influencias, sobre todo políticas, económicas y en muchos aspectos sociales, de su pasado reciente.  Sin embargo, el experto en relaciones internacionales asegura que “el presente de Ucrania no se entiende sin comprender su pasado común con Rusia, marcado por las raíces eslavas, la lengua y la religión de la iglesia ortodoxa”. 

“El origen de ambos países surge en el proto Estado de Kievan Rus, en el siglo nueve, en las grandes extensiones alrededor de Kiev. Desde ese momento comienza a tejerse unos lazos muy profundos y complejos entre ambos países que han provocado unas relaciones complicadas en las últimas décadas. El resultado final lo estamos viendo desde la desaparición de la Unión Soviética. La Federación Rusa ha reconocido legalmente la independencia de Ucrania, pero nunca la ha comprendido ni asumido. De hecho, muchos dirigentes rusos actuales (entre ellos varios ministros o incluso Vladimir Putin) consideran a Ucrania parte inseparable de Rusia”, explica Granados González.

A juicio del profesor, “la Rusia nacida en 1991 no ha abandonado su autoritarismo ni sus objetivos dentro del sistema internacional de recuperar el poder y la influencia que la URSS tuvo. Y dentro de esos retos se encuentra evitar que Ucrania se aleje de su órbita de influencia, que es lo que han buscado casi todos los Gobiernos de Kiev desde la desaparición de la URSS”.

En este contexto, Granados señala que la sociedad de Ucrania demanda a sus dirigentes cambios para modernizar el país y acercarlo a la órbita económica, política y social de la UE, aunque esto no signifique vivir de espaldas a Rusia. “Los ucranianos saben que para superar la profunda crisis que soportan en todos los sectores (sobre todo institucional), con el consiguiente estancamiento durante décadas, su modelo debe ser la UE. Y buscando ese objetivo explotaron las denominadas revoluciones Naranja (2004) y el Euromaidan ( 2014), movimientos de protesta iniciados desde abajo”.

“En ambos procesos la sociedad de Ucrania ha buscado alejarse de la herencia zarista y soviética y construir un nuevo país democrático e integrado en las estructuras políticas, sociales y económicas de Occidente. Enfrente tiene a la Rusia dirigida por Vladimir Putin, dispuesto a impedirlo, aunque para ello tenga que romper el orden internacional establecido tras el final de la Guerra Fría anexionándose Crimea e instigando (sin gran éxito) el separatismo  en las regiones del sureste de Ucrania”, concluye el conferenciante.

El día 15 de abril concluye el programa del Curso de Historia de las Relaciones Internacionales que se ha venido desarrollando en la Casa Museo León y Castillo de Telde, con la intervención del catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid, Ricardo Martín de la Guardia, quien hablará de ‘Europa Oriental y la Unión Europea hoy’.

 

 

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Cientos de manifestantes congregados durante la Revolución Narnaja portando banderas de Ucrania y de la UE